Cuando de primeras te propones viajar a Grecia piensas en esas fantásticas islas blancas que nos pintan en todas las películas pero la realidad es que los vuelos baratos son, haciendo trasbordo en Roma claro, a Atenas. La ciudad más grande y en la que vive la mayoría de la población junto con Patras y Tesaloniki, donde además se encuentran las universidades. Por lo que esas islas no son más que una de las principales fuentes de ingresos para los griegos. También son un tema que queda pendiente para futuros destinos.

       A lo que vamos, lo más barato para ir a las islas sería coger un ferry desde el puerto de Atenas. Pero dado que en nuestro caso eso quita mucho tiempo y además no era época de baño en las idílicas playas decidimos conocer la Grecia profunda.

Day 1

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Day 2

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Day 3

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       Dos noches en Atenas son suficientes para ver la Acrópolis y demás columnas de la Antigua Grecia incluyendo alguna mañana resacosa y salida nocturna.  Nosotros nos alojamos en un hostal en pleno centro cerca de Monastiraki lo que nos permitió ir a todos los sitios andando. La primera noche probamos lo que sería nuestro alimento básico durante toda la semana, la pita, de pollo o cerdo que sirven con una salsa de pepino o con otras de nombres extraños que puedes pedir, lo mejor es que sólo vale 2€ allá donde vayas. Además en todo bar o restaurante griego te suelen poner agua gratis. Después probamos otra bebida típica que es el ouzo, licor anisado que los más valientes toman solo y nosotros mezclamos con refresco. Ya la cosa fue decayendo hasta comprar cervezas en los kioskos de por la calle que es lo más barato. Los pubs no difieren tanto de lo que tenemos por aquí y los griegos son tan buena gente y les da todo tan igual que te hacen sentir en casa.

       El día siguiente nuestro plan, tras resurgir en nuestra habitación de hostal, era visitar la Acrópolis y demás. Antes de eso decidimos empezar el día con una buena pita, que no sabemos bien si nos ayudó o nos perjudicó aún más, pero el café antes de la subida si fue salvador. Eso sí, para los adictos a un buen café tengo que decir que los griegos no tienen ni idea, aparte de ser caro por lo general, exceptuando algunas franquicias. Llegó el momento llegamos arriba dispuesto a conocer las maravillas del Partenón y cual fue nuestra sorpresa al ver que estaba cerrado, un domingo por la tarde. En su defecto subimos a una roca desde la que se veía prácticamente toda Atenas y disfrutamos de nuestro ratito con música griega de fondo. Aquí comienza la maldición de los planes B. Dado que no habíamos podido entrar y no nos podíamos ir de Atenas sin ello decidimos quedarnos al día siguiente en la ciudad y suprimir la excursión a una isla cercana. Y seguimos nuestro paseo, con parada para probar el famoso yogurt griego, viendo antiguos templos, un inmenso estadio, el parlamento y la plaza Syntagma.

       Por la noche decidimos hacer una excursión a lo alto de la colina Filoppapou, justo enfrente del Acrópolis para poder ver Atenas iluminada, y yo creo que fue una de las mejores decisiones que tomamos porque las vistas eran increíbles. Además abajo encontramos la cueva de Sócrates y demás cosas curiosas. Esa noche después del pateo, el mejor plan era unas cerves y cartas en el hostal.

Day 4

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Day 5

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Day 6

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       Al día siguiente finalmente conseguimos entrar, gratis, ya que para los estudiantes no cuesta nada, ni tampoco el museo. Eso sí enseñando el carnet universitario. Después de las fotos de rigor, leer la historia de cada elemento y pasear por cada rincón bajamos al museo donde se conservan las piezas originales.

       Ya sintiéndonos unos lugareños más cogimos nuestras maletas y compramos los billetes de tren dirección a Patras. Se suele tardar unas tres horas en tren o autobús, si no te pilla una retención de una hora como a nosotros.

  • Sight Seeing 90% 90%
  • Food 70% 70%
  • Transportation 50% 50%
  • Activities 80% 80%

            Y yo que me fui allí sin que me gustara el té y ahora no hay día que no me tome uno y piense que nunca me sabrá como cuando lo hacían en Les Flamants Roses.

            Gracias por descubrirme un mundo al que estoy deseando volver y a seguir luchando con estos proyectos tan bonitos que contagian a todo el que toma parte en ellos.

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